La penitencia exterior que todos debemos practicar es aceptar de Dios, con resignación y confianza, todos los dolores y sufrimientos que encontramos en la vida y todo lo que implica fatiga y molestia en el cumplimiento exacto de nuestros deberes de estado, en el trabajo diario y en el ejercicio de las virtudes cristianas.
(San Juan XXIII)
Feliz día del Señor, I Domingo de Cuaresma. Celina









