José María Rodríguez Olaizola

Me corona el dolor de los inocentes. Me retiene un amor invencible.
Me acompañan los desheredados, los frágiles, los de corazón justo, todo aquel que se sabe fuerte en la debilidad.
Me viste la dignidad de la justicia y cubre mi desnudez la misericordia. Mi poder no compra ni pisa, no mata ni obliga, tan solo ama.
Míos son quienes dan sin medida, quienes miran en torno con ojos limpios, los que tienen coraje para luchar y paciencia para esperar.
Y si me entiendes, vendrás conmigo.

(José María Rodríguez Olaizola)

Feliz día del Señor, Domingo de Ramos. Celina

Manolo Juárez

Hablamos demasiado, hacemos mucho ruido, vamos siempre deprisa y corriendo y con los nervios a flor de piel. Oímos tantas cosas, recibimos tanta información, que no podemos asimilarlo todo. Por eso, Señor, detén las prisas que me hacen ir de acá para allá; serena mi espíritu, tranquiliza mi corazón y ábreme los ojos para que vea. Los ojos del cuerpo para contemplarte, los ojos del corazón para amarte, los ojos de la fe para quedar siempre fiel a tu palabra, a tu amor. Habla, Señor, que tu siervo escucha.

(Manolo Juárez)

Feliz día del Señor. Celina

José Luis Díez Soto

La oración que he aprendido:
suspirar, gemir, llorar y ser agradecido.
Perdonar, esperar, dejarme llevar,
adorar arrodillado.
Mirar, ser mirado y estar siempre a tu lado.
Lo demás lo he olvidado.
Ver venir la muerte despacio.
Cerrar los ojos, dormirme,
y despertar en tus brazos.

(José Luis Díez Soto)

Feliz día del Señor. Celina

José María Rodríguez Olaizola

Relativista es quien confunde opinión con verdad. Las cosas, en ese caso, serían verdad o mentira en función de lo que le parece a quien las pronuncia. Esto es incompatible con la fe. El creyente cree en Dios, no lo convierte en una opinión subjetiva. Lo que no debemos es absolutizar lo que no es absoluto. Y eso, a veces, también ocurre. No hay que tener miedo a buscar respuestas nuevas en las que el evangelio siga desplegando la verdad revelada en Jesucristo.

(José María Rodríguez Olaizola)

Feliz día del Señor. Celina

Manuel Marín Triana

La Providencia lo conduce todo y conduce tu vida; nunca olvides que ella es paciente y lenta, pero llega siempre a lo que quiere.
Una paciencia semejante a la suya es el don que concede a quienes le sirven de instrumento. De este modo, cada alma tiene siempre su hora. Tú tendrás también la tuya, y bastará que la sepas esperar. No trates de anticiparla ni de violentar su curso. Tampoco digas que la Providencia, en ocasiones, no se hace visible. Ella aparece como una mano oculta, profunda, inexplicable.
Aprende a olvidarte seguro, aprende a confiar tu vida a la amorosa grandeza de Aquel que conoce el número de las estrellas y llama a cada una por su nombre.

(Manuel Marín Triana)

Feliz día del Señor. Celina