María Teresa Inmaculada Reyero

A ti, Uno y Trino, Dios de la Alianza,
de las almas la gloria y resplandor,
proclamo con gran gozo tu alabanza: ¡Dios mío, eres amor!
Eres la bondad suma y la armonía,
la plenitud, la paz, el bien mejor;
eres misterio y eres cercanía: ¡Dios mío, eres amor!
Vives en mí tu vida misteriosa
como en caliente hogar acogedor;
y me aseguras una sola cosa: ¡Dios mío, eres amor!
En ese mar de gracia y de ternura,
que es tu vida divina, tu resplandor,
quiero yo sumergirme, ¡qué aventura! ¡Dios mío, en ese amor!

(María Teresa Inmaculada Reyero)

Feliz día del Señor, Domingo de la Santísima Trinidad. Celina

Francisco Osuna Llorente

Escucha a tu corazón; permanece atento a las palabras que te dirige el Espíritu Santo en el silencio de la noche, en el callado amanecer de cada día, en la quietud del alma entre el quehacer de cada jornada, y también en esos momentos de soledad y de recogimiento que podemos procurarnos de vez en cuando. En estos momentos, el Espíritu Santo te susurrará al oído las palabras que a Dios le gusta oír. Y entonces tu alma se llenará de luz, tu corazón de alegría y tu vida de paz.

(Francisco Osuna Llorente)

Feliz día del Señor, Domingo de Pentecostés. Celina

Santo Tomás de Villanueva

¿Por qué, buen Jesús, por qué marchaste tan pronto,
por qué subir sin nosotros? Tu gloria la tenías segura.
¡Cuánto consuelo y seguridad,
cuánta alegría hubiese repartido tu presencia!
Ante ella, las persecuciones de los tiranos
no nos hubiesen parecido crueles;
los suplicios de los perseguidores, los males de la vida,
los hubiésemos juzgado soportables.
Nada hubiera sido penoso, nada enojoso,
si tu palabra lo hubiese endulzado.

(Santo Tomás de Villanueva)

Feliz día del Señor, domingo de la Ascensión del Señor. Celina

Manuel J. Fernández Márquez

Abrid vuestro corazón a la experiencia interior de vuestro espíritu,
y encontraréis un tesoro infinito.
Abrid vuestro corazón a la consciencia de vuestro espíritu,
y sentiréis el espacio y la quietud de vuestra alma en Dios.
Abrid vuestra atención amorosa a la experiencia interior de vuestra alma,
y gustaréis el sabor de la luz divina y la ternura infinita de Dios.
Abríos a vuestra experiencia interior,
y sentiréis la vida que respiráis en cada latido de vuestro corazón,
y gozaréis en vuestra alma de la paz y la calma infinita de Dios.

(Manuel J. Fernández Márquez)

Feliz día del Señor. Celina

Anónimo

Jardinero divino
riega mis flores,
las hay blancas y rojas
y sin colores.
Oh Jesús, jardinero,
ven como amigo
a sentarte en mi huerto
y yo contigo.
Divino jardinero,
Jesús del Valle,
oiga yo tus palabras
y el mundo calle.

(Anónimo)

Feliz día del Señor. Celina