Eres la bondad suma y la armonía,
la plenitud, la paz, el bien mejor;
eres misterio y eres cercanía:
¡Dios mío, eres Amor!
Vives en mí tu vida misteriosa,
como en caliente hogar acogedor;
y me aseguras una sola cosa:
¡que eres, Dios mío, Amor!
En ese mar de gracia y de ternura,
que es tu vida divina, tu esplendor,
quiero yo sumergirme, -¡qué aventura!-
¡Dios mío, en ese Amor!
(Maria Teresa Inmaculada Reyero)
Feliz día del Señor, domingo de la Santísima Trinidad. Celina









