Manuel Marín Triana

Piensa que Dios te ofrece un mundo inacabado para que tú vayas cada día poniendo en todas las cosas, el amor que falta.
Camina con paciencia, no pronuncies la palabra «imposible» y vuelve a comenzar en cada aurora, siempre mirándole a Él.
Recuerda cuántas gotas de lluvia, cuántas centellas de sol, cuántas pisadas de labriego, cuántas jornadas áridas son necesarias para que una mañana de primavera, asomen las hierbecillas verdes sobre la besana parda.
¡Ay, alegría, cuando sientas la bendición de Dios sobre tu gavilla dorada!

(Manuel Marín Triana)

Feliz día del Señor. Celina

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