
Señor, tengo miedo
y a la vez confío en ti,
pues sé que en mi vida
nunca me has fallado.
Déjame decirte ¡gracias!
Por haber estado junto a mí
cuando más te necesitaba.
Yo se, Señor, que tú
no juegas al escondite,
ni quieres que lo pase mal,
pues eres siempre padre
y todo lo que permites
es para mi bien.
Gracias, Señor, porque
vencer el miedo
tiene mucho que ver
con vivir como hijo junto a ti.
(Francisco Cerro Chaves)
Feliz día del Señor. Celina