
Oh, Dios, ¿dónde están las personas que le oyen a uno con gusto? Tú eres un maravilloso oyente. Tú escuchas y atiendes siempre, no como observador crítico sino como el mejor amigo. Qué saludable es saber que puedo siempre ir hacia ti; al oírme, me recibes en ti, dentro de ti, en tu corazón, y me escuchas complacido.
(Theo Schmidkonz)
Feliz día del Señor. Celina