Señor Dios, tu mano me ha ido moldeando y configurando día tras día, y tú eres mi Padre, que me apoya, me sostiene y me da valor para afrontar la propia vida.
Aunque a veces yo dé rodeos y me extravíe, tú siempre mantienes los brazos extendidos para que pueda refugiarme en ellos.
(Anselm Grün)
Feliz día del Señor. Celina









