No quiero honores de nombres;
vivo sin ambicionar,
que ese es honor que los hombres
no me lo pueden quitar.
He resuelto despreciar
toda ambición desmedida,
y no pedirle a la vida
lo que no me puede dar.
He resuelto no correr
tras un bien que no me calma;
llevo un tesoro en el alma
que no lo quiero perder.
Y lo guardo porque espero
que he de morir confiado
en que se lo llevo entero
al Señor que me lo ha dado.
(José María Pemán)
Feliz día del Señor. Celina









