Para los elegidos de Dios, sus mismas pruebas son un consuelo, pues en virtud de estos sufrimientos momentáneos dan grandes pasos por el camino de la esperanza hasta alcanzar la felicidad del cielo.
Lo mismo hacen el martillo y la lima con el oro, quitándole la escoria para que brille más.
(San Pedro Damiani)
Feliz día del Señor. Celina









