Así como las hojas de los árboles, que de suyo no son de estima, sirven de mucho, no sólo para embellecerlos, sino también para conservar los frutos mientras están tiernos; así también la buena fama, que por sí misma no es cosa que con ahínco deba desearse, no deja por eso de ser muy útil, no sólo para el adorno de nuestra vida, sino también para la conservación de nuestras virtudes.
(San Francisco de Sales)
Feliz día del Señor. Celina









