Hija mía, no hay nadie que a veces no caiga de algún modo en la tibieza; por esto es preciso trabajar seriamente para conseguir una renovación de sí mismo, como el fénix que se renueva en el fuego, como el ciervo y la astuta serpiente que acostumbran aquél a renovar sus cuernos, éste su piel cuando se hace muy gruesa. La montaña es alta, el camino tortuoso, no basta un solo salto para llegar a la cumbre, muchos mayos tendrán que transcurrir aún. Aquel que retrocede ante la superioridad del ejército enemigo y no vuelve a la carga luego con valor es un cobarde caballero. No os asustéis, pues la lucha es propia de buenos en esta tierra miserable. (Beato Enrique Seuze)
Feliz día del Señor. Celina









