Quien cree está unido a Dios, está abierto a su gracia, a la fuerza de la caridad. Así, su existencia se convierte en testimonio no de sí mismo, sino del Resucitado, y su fe no tiene temor de mostrarse en la vida cotidiana, y sabe dar lugar a luces de esperanza ante la necesidad de rescate, de felicidad, de futuro.
(Benedicto XVI)
Feliz día del Señor. Celina









