Papa Francisco

Las consolaciones del mundo son como los analgésicos, que dan un alivio momentáneo, pero no curan el mal profundo que llevamos dentro. Evaden, distraen, pero no curan de raíz. Calman superficialmente, en el ámbito de los sentidos y difícilmente en el del corazón. Porque sólo quien nos hace sentir amados tal y como somos da paz al corazón. El Espíritu Santo, el amor de Dios actúa así: «entra hasta el fondo del alma», pues como Espíritu obra en nuestro espíritu. Visita lo más íntimo del corazón como «dulce huésped del alma». Es la ternura misma de Dios, que no nos deja solos; porque estar con quien está solo es ya consolar.

(Papa Francisco)

Feliz domingo de Pentecostés. Celina

San León Magno

Durante todo este tiempo, amadísimos hermanos, que media entre la resurrección del Señor y su ascensión, la providencia de Dios se ocupó en demostrar, insinuándose en los ojos y en el corazón de los suyos, que la resurrección del Señor Jesucristo era tan real como su nacimiento, pasión y muerte.
Los apóstoles y todos los discípulos fueron fortalecidos de tal modo por la evidencia de la verdad que cuando el Señor subió al cielo, no sólo no experimentaron tristeza alguna sino que se llenaron de gran gozo.

(San León Magno)

Feliz fiesta de la Ascensión del Señor. Celina

Benedicto XVI

La resurrección no ha pasado, la resurrección nos ha alcanzado e impregnado. A ella, es decir, al Señor resucitado, nos sujetamos, y sabemos que también Él nos sostiene firmemente cuando nuestras manos se debilitan. Nos agarramos a su mano, y así nos damos la mano unos a otros, nos convertimos en un sujeto único y no solamente en una sola cosa.

(Benedicto XVI)

Feliz día del Señor. Celina

Benedicto XVI

Cristo, la luz, es fuego, es llama que destruye el mal, transformando así al mundo y a nosotros mismos. Como reza una palabra de Jesús que nos ha llegado a través de Orígenes, «quien está cerca de mí, está cerca del fuego». Y este fuego es al mismo tiempo calor, no una luz fría, sino una luz en la que salen a nuestro encuentro el calor y la bondad de Dios.

(Benedicto XVI).

Feliz día del Señor. Celina

Hermanos Capuchinos

Alégrate, porque la vida es más que lo que hacemos;
alégrate porque la felicidad está en lo cotidiano, en lo pequeño,
en las cosas que se escriben con minúscula:
la naturaleza, la belleza, la alabanza…
Alégrate, porque la dicha también se escribe con mayúsculas:
nace de la fe en Dios y del trabajo con Él;
con esta confianza podemos seguir recorriendo el camino.

(Hermanos Capuchinos)

Feliz día del Señor. Celina

Francisco Cerro Chaves

Gracias (Jesús) por ser Iglesia que camina en comunión con toda la gente,
especialmente los más pobres.
Gracias por ser Iglesia viva, que sigue adelante
en el corazón del mundo, para ser sal y luz.
Gracias por ser Iglesia acogedora de todos los que viven sin esperanza.
Gracias por la vida, regalo de tu amor
y porque me quieres siempre y me ayudas a vivir.

(Francisco Cerro Chaves)

Feliz día del Señor. Celina

San Juan XXIII 

«Cristo resucitó, ¡aleluya!» Es un saludo que nos expresa ya un brillante programa: no muerte, sino vida; no divisiones, sino paz; no egoísmo, sino caridad; no mentira, sino verdad; no aquello que deprime, sino el triunfo de la luz, de la pureza y del respeto mutuo. Y puesto que precisamente esto forma la salvación, el servicio y el honor del cristiano, que este sea vuestro testimonio, ahora y siempre.

(San Juan XXIII)

Feliz día del Señor. Celina

Benedicto XVI

«He resucitado y ahora estoy siempre contigo», nos dice el Señor, y mi mano te sostiene. Dondequiera que puedas caer, caerás entre mis manos, y estaré presente incluso a las puertas de la muerte. Adonde ya nadie pueda acompañarte y adonde no puedes llevar nada, allí te espero para transformar para ti las tinieblas en luz.

(Benedicto XVI)

Feliz Domingo de Pascua de Resurrección del Señor. ¡ALELUYA! Celina

San Antonio de Padua

Dibujo: Francisco Osuna Llorente

Debemos a menudo meditar la Pasión del Señor. De ello debemos servirnos como de un sudario, para secar el sudor de nuestras fatigas y la sangre de nuestros sufrimientos. En toda prueba debemos recordar los ejemplos de paciencia que nos dio Jesús.

(San Antonio de Padua)

Feliz día del Señor, Domingo de Ramos. Celina

Rabindranaz Tagore

¿No has oído sus pasos silenciosos?
Él viene, viene, viene siempre.
En todo tiempo y lugar, cada día, cada noche se oyen sus pasos.
En los días fragantes del mes de abril, por la senda del bosque,
él viene, viene, siempre viene.
En el dolor son sus pasos los que fortalecen mi corazón.
En la dicha, el tacto dorado de sus pasos
es el que hace refulgir mi alegría.

(Rabindranaz Tagore)

Feliz día del Señor. Celina