Procura no inquietar tu alma ante el triste espectáculo de la injusticia humana. Sobre esta injusticia, verás un día el triunfo definitivo de la justicia de Dios.
(San Pío de Pietrelcina)
Feliz día del Señor. Celina
Para el auténtico sabio, lo próspero y lo adverso, la riqueza y la pobreza, la salud y la enfermedad, los honores y los desprecios, la vida y la muerte son cosas que, de por sí, no son ni deseables ni aborrecibles. Si contribuyen a la gloria de Dios y a tu felicidad eterna, son cosas buenas y deseables; de lo contrario, son malas y aborrecibles.
(San Roberto Belarmino)
Feliz día del Señor. Celina
A veces hay temor, y no te atreves a decir lo que sabes, lo que crees; y otras veces hay simulación: hablas, pero no lo llevas en el corazón. Que tus labios concuerden con tu corazón. Busca la paz que viene de Dios: estate en paz contigo mismo; que no haya desavenencia entre tu boca y tu corazón.
(San Agustín)
Feliz día del Señor. Celina
Dios me ha hecho penetrar y ver claramente esta verdad: primero, que él está en todas las criaturas; segundo, que todo lo que hay de bueno en ellas es él; tercero, que él es quien nos hace todo el bien que de ellas recibimos. Y me parece ver a este rey de gloria y majestad dedicado a calentar nuestras vestiduras, a refrescarnos con el aire, a alimentarnos con la comida, a alegrarnos con los sonidos y en los objetos agradables, a producir en mí todos los movimientos necesarios para vivir y actuar.
(San Claudio de la Colombiere)
Feliz día del Señor. Celina
La Asunción de la Virgen, Goya
Tú, según está escrito, te muestras «con belleza», y tu cuerpo virginal es todo él santo, todo él casto, todo él morada de Dios, todo lo cual hace que esté exento de disolverse y convertirse en polvo, y que, sin perder su condición humana, sea transformado en cuerpo celestial e incorruptible, lleno de vida y sobremanera glorioso, incólume y partícipe de la vida perfecta.
(San Germán de Constantinopla)
Feliz día del Señor. Celina
Si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.
(San Luis de Francia)
Feliz día del Señor. Celina
El alma soberbia quiere agradar en presencia de los hombres; el alma humilde quiere agradar en lo secreto, donde Dios ve, de modo que, si agradare con su buena obra a los hombres, felicita a esos a quienes agrada la buena obra, no a sí misma, a la que debe bastar haber hecho la buena obra.
(San Agustín)
Feliz día del Señor. Celina
Morir para nacer eternamente
en otra soledad ancha y crecida.
A cambio de esta vida, otra Vida.
Tu eterno mar, a cambio de mi fuente.
Por alcanzar tu estrella incandescente,
apagaré mi lámpara encendida.
La luna de mi noche dolorida
se perderá en tu sol omnipotente.
(Lucía Carmen de la Trinidad)
Feliz día del Señor. Celina