
La vida, Señor, ¡es un misterio tan grande! Tanto el dolor como la alegría nos rodean de preguntas para las que no tenemos una respuesta inmediata. Ante este enigma que traemos tatuado no solo en la piel de los días, sino en las profundidades del alma, ¡tantas cuestiones vemos arremolinarse con impaciencia a nuestra puerta, estación a estación! Y con todo, Señor, también a través de ellas resuena la presencia discreta y manifiesta de tu amor. Con qué ilusión acunas Tú lo que nos parece insoluble, ilógico y sin finalidad alguna.
(José Tolentino Mendonça)
Feliz día del Señor. Celina