¿No has oído sus pasos silenciosos?
Él viene, viene, viene siempre.
En todo tiempo y lugar, cada día, cada noche se oyen sus pasos.
En los días fragantes del mes de abril, por la senda del bosque,
él viene, viene, siempre viene.
En el dolor son sus pasos los que fortalecen mi corazón.
En la dicha, el tacto dorado de sus pasos
es el que hace refulgir mi alegría.
(Rabindranaz Tagore)
Feliz día del Señor. Celina









