La Anunciación (detalle), Bartolomé Esteban Murillo
La alegría de la salvación comienza en la vida diaria de la casa de una joven de Nazaret. Dios mismo es el que toma la iniciativa y elige insertarse, como hizo con María, en nuestros hogares, en nuestras luchas diarias, llenas de ansias y al mismo tiempo de deseos. Y es precisamente dentro de nuestras ciudades, de nuestras escuelas y universidades, de las plazas y los hospitales donde se escucha el anuncio más bello que podemos oír: «¡Alégrate, el Señor está contigo!».
(Papa Francisco)
Feliz día del Señor. Celina