Y cada vez que yo me amo egoístamente,
es un poco menos de amor para ti (Señor) y los demás,
una fuga de amor, una pérdida de amor.
Pues el amor ha sido hecho
para salir de mí y volar hacia los otros.
Y lo más grave es que ese amor a mí mismo
es un amor robado: estaba destinado a los demás,
ellos lo necesitaban para vivir, para crecer,
y yo lo he desviado.
(Michel Quoist)
Feliz día del Señor. Celina









