
¿Qué podré darte yo a ti,
Señor, que tuyo no sea?
Si están mis manos vacías,
Señor, si Tú no las llenas.
Si mi pobre vida es tuya
para qué voy a ofrecértela,
si tomarás lo que es tuyo
cuando quitármela quieras.
Si es tuya también mi alma,
si son tuyas sus potencias.
Si la voluntad que es libre,
tiempo hace que te la diera.
Nada tengo ya que darte,
es tuya mi vida entera.
Dame tu amor cada día
porque dártelo yo pueda.
(Amalia Martín de la Escalera)
Feliz día del Señor. Celina