
¿Por qué, buen Jesús, por qué marchaste tan pronto,
por qué subir sin nosotros? Tu gloria la tenías segura.
¡Cuánto consuelo y seguridad,
cuánta alegría hubiese repartido tu presencia!
Ante ella, las persecuciones de los tiranos
no nos hubiesen parecido crueles;
los suplicios de los perseguidores, los males de la vida,
los hubiésemos juzgado soportables.
Nada hubiera sido penoso, nada enojoso,
si tu palabra lo hubiese endulzado.
(Santo Tomás de Villanueva)
Feliz día del Señor, domingo de la Ascensión del Señor. Celina