He resucitado y ahora estoy siempre contigo, nos dice el Señor, y mi mano te sostiene. Donde quiera que puedas caer, caerás entre mis manos, y estaré presente incluso a las puertas de la muerte. A donde ya nadie puede acompañarte y a donde no puedes llevar nada, allí te espero para transformar para ti las tinieblas en luz.
(Benedicto XVI)
Feliz Domingo de Resurrección del Señor. Celina









