Apocalipsis 7, 9

Día de Todos los Santos, 1 de noviembre. «Vi luego una muchedumbre inmensa, incontable. Gentes de toda nación, raza, pueblo y lengua; todos de pie delante del trono y del Cordero; todos vestidos con túnica blanca, llevando palmas en la mano y proclamando con voz poderosa:
— La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero».

(Apocalipsis 7, 9)

Blas Pascal

¿A quién podría clamar, Señor?
¿En quién buscar refugio, sino en ti?
Todo cuanto no sea Dios
no puede saciar mi esperanza.
Yo busco a Dios mismo y lo anhelo.
Solo hacia ti me dirijo, Dios mío, para alcanzarte.
Solo tú has podido crear mi alma.
Solo tú puedes recrearla.
Solo tú pudiste marcarla con tu imagen.
Solo tú puedes marcar de nuevo
tu rostro borrado en mi corazón.
Ese rostro que es Cristo Jesús, mi salvador,
él es tu imagen y el signo de tu ser.

(Blas Pascal)

Feliz día del Señor. Celina

San Francisco de Asís

Donde hay caridad y sabiduría,
allí no hay temor ni ignorancia.
Donde hay paciencia y humildad,
allí no hay ira ni turbación.
Donde hay pobreza con alegría,
allí no hay codicia ni avaricia.
Donde hay quietud y meditación,
allí no hay desasosiego ni vagancia.
Donde hay temor de Dios que custodia la entrada,
allí el enemigo no tiene lugar por donde entrar.
Donde hay misericordia y discreción,
allí no hay superfluidad ni endurecimiento.

(San Francisco de Asís)

Feliz día del Señor. Celina

Francisco Palazón


Nuestra Señora del Pilar, Zaragoza

Cantemos al Señor un canto nuevo,
un canto a la Mujer:
porque ella es el Pilar de nuestra historia,
la roca de la fe.
Una Mujer
quisiste que sirviera
para ahuyentar las sombras de la noche;
una Mujer
nos trajo Luz al mundo:
por ella Dios bajó a ver a los hombres.
Es la Mujer,
María siempre Virgen,
Mujer fuerte probada en los dolores;
el poderoso Dios quiso encarnarse
en el espejo y Madre de los hombres.

(Francisco Palazón)

Feliz día del Señor. Celina

Tomás de Iriarte

Si Dios omnipotente me mandara
de sus dones tomar el que quisiera,
ni el oro ni la plata le pidiera,
ni imperios ni coronas deseara.
Yo solo pido al Todopoderoso
me conceda propicio estos tres dones
con que vivir en paz y ser dichoso:
Un fiel amigo en todas ocasiones,
un corazón sencillo y generoso
y juicio que dirija mis acciones.

(Tomás de Iriarte)

Feliz día del Señor. Celina

Teo Schmidkonz

Tú, Dios grande, me ves, también ahora, y siempre. Yo no soy más que una criatura pequeña e insignificante, pero tú me ves, y mientras tú me veas, yo viviré.
Tú, Dios bondadoso, me tienes siempre en tus ojos, me retienes en ellos, jamás me pierdes de vista.
Gracias, Dios mío, porque me ves, me resulta incomprensible que tú me veas. Haz que yo también a ti nunca te pierda de mi vista.

(Teo Schmidkonz)

Feliz día del Señor. Celina

San Pier Giorgio Frassati

Mientras la fe me dé fuerzas, siempre estaré alegre. Un católico no puede no estar alegre, la tristeza tiene que estar prohibida para las almas de los católicos. El dolor no es la tristeza, que es una enfermedad peor que cualquier otra.

(San Pier Giorgio Frassati)

Feliz día del Señor. Celina

Papa Francisco

La cruz no quiere ser una bandera que enarbolar, sino la fuente pura de un nuevo modo de vivir. ¿Cuál? El del Evangelio, el de las Bienaventuranzas. El testigo que tiene la cruz en el corazón y no solamente en el cuello no ve a nadie como enemigo, sino que ve a todos como hermanos y hermanas por los que Jesús ha dado la vida.

(Papa Francisco)

Feliz día del Señor, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz. Celina

San Carlo Acutis

Estar siempre unido a Jesús, ese es mi programa de vida. Nuestra meta tiene que ser el Infinito, no lo finito. El infinito es nuestra Patria. Desde siempre el cielo nos espera. Si Dios posee nuestro corazón, entonces también nosotros poseeremos el infinito. Encuentra a Dios y encontrarás el sentido de la vida.

(San Carlo Acutis)

Feliz día del Señor. Celina

José Tolentino Mendonça

Ya sabes (Señor), me pierdo en las tareas, en las vueltas que hay que dar, en esta o en aquella responsabilidad, en el vaivén rutinario de los quehaceres, en la buena conciencia de quien aparentemente cumple, realiza su deber. Por eso quería pedirte luz para vivir y distribuir mi tiempo: ayúdame a realizar mi trabajo y mi ocio, mi esfuerzo y mi pausa, como tiempos de dádiva y encuentro. Como tiempos que no sean apenas más que tiempo, sino comunicación de entusiasmo y afecto, comunicación de vida, oportunidad ofrecida a la esperanza, humilde hospitalidad abierta al infinito.

(José Tolentino Mendonça)

Feliz día del Señor. Celina