Nuestro Dios es el Dios de la esperanza. Nuestra esperanza es un homenaje de nuestro ser espiritual a la fidelidad de Dios. Nuestra calma imperturbable a través de las pruebas y en medio de las debilidades es un acto de religión. Otros pueden poner su esperanza en sus recursos: nosotros la ponemos en la palabra de Dios.
(Émile Mersch)
Feliz día del Señor. Celina









