Vista una vez la luz, como la viste aquella vez, después, en medio de la noche has de seguir marchando con la claridad que te alumbró, que no se dio solo para iluminarte en el gozo, sino también en la lucha y en el desamparo.
No olvides que, aunque se oculte, Él está presente; no caminas solo, sino que tus pasos se desdoblan: él marcha a tu lado, como amigo en la noche.
(Manuel Marín Triana)
Feliz día del Señor. Celina









