Es una verdad indiscutible que todos recibiremos un día la visita de la hermana muerte. A veces se presenta de un modo brusco e inesperado. Pero, si nuestro árbol ha sabido dar sus frutos, si su misión termina bien, en conformidad con la voluntad divina, entonces permaneceremos tranquilos, imperturbables.
(San Juan XXIII)
Feliz día del Señor. Celina









