Cristo subió a la cruz como un Rey singular: como el testigo eterno de la verdad. Este testimonio es la medida de nuestras obras, la medida de la vida. La verdad por la que Cristo ha dado la vida -y que la ha confirmado con la resurrección- es la fuente fundamental de la «dignidad del hombre». Es necesario que, bajo esta luz, sepamos participar en toda esfera de la vida contemporánea y formarla.
(San Juan Pablo II)
Feliz día del Señor, festividad de Jesucristo, Rey del Universo. Celina









