Cuando las dificultades de la vida, la dureza del deber, la fatiga, o la incomprensión o la crisis, turben vuestra serenidad, puede daros fuerza y renovado valor el pensamiento de la gloria que el Señor prepara en el cielo a sus siervos buenos y fieles.
(San Juan XXIII)
Feliz día del Señor. Celina









