Lo más esencial de la santidad está en cumplir cada uno con sus deberes; no está en hacer cosas grandes ni extraordinarias, sino en aceptar lo que Dios va presentando, como venido de su mano.
No tenemos más que fijarnos en nuestro Señor y en los apóstoles, que para ganar tantos millones de almas nunca vistieron como el mundo viste, ni comieron como él come, ni tuvieron casas cómodas y con todo lo necesario, sino todo de limosna y ni aun siquiera dónde reclinar la cabeza.
(Santa Ángela de la Cruz)
Feliz día del Señor. Celina









