-Solo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver los problemas de mi vida todos de una vez.
-Solo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé criticar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.
-Solo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad no solo en el otro mundo sino en este también.
-Solo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.
-Solo por hoy realizaré una buena acción y no se lo diré a nadie.
-Solo por hoy creeré firmemente, aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena Providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.
(San Juan XXIII)
Feliz día del Señor. Celina









