San Pablo VI

No basta decir: Dios es amor, Dios ha amado el mundo; es preciso añadir: Dios es misericordia, Dios ha amado un mundo culpable.
No a los hijos, no a simples criaturas, sino a rebeldes, a ingratos, a perdidos, seres que no eran dignos, ni útiles, ni agradables, ni buenos para sí mismos, ni buenos para él.
Sobre el mal se inclina la misericordia, pero no para que permanezca igual y para que sea vencida la justicia, sino sobre todo, para que la justicia sea resituada en sus derechos y alcance su reivindicación.
Dios ama al malvado no para que sea así, sino para hacer de él alguien bueno.

(San Pablo VI)

Feliz día del Señor. Celina

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