
Me corona el dolor de los inocentes. Me retiene un amor invencible.
Me acompañan los desheredados, los frágiles, los de corazón justo, todo aquel que se sabe fuerte en la debilidad.
Me viste la dignidad de la justicia y cubre mi desnudez la misericordia. Mi poder no compra ni pisa, no mata ni obliga, tan solo ama.
Míos son quienes dan sin medida, quienes miran en torno con ojos limpios, los que tienen coraje para luchar y paciencia para esperar.
Y si me entiendes, vendrás conmigo.
(José María Rodríguez Olaizola)
Feliz día del Señor, Domingo de Ramos. Celina