
Entre guerras e injusticias
y caminos de destierro,
¡oh qué cristalina fuente!
¡Oh Pan bajado del cielo!
Cansado y seco el espíritu,
en esta cueva me quedo.
¿Qué más puedo desear,
si todo lo encuentro dentro?
¡Asombro; extiendo mis brazos
a un Niño tan pequeñuelo,
Verbo de Dios encarnado!
¡Tu Madre ha sido el señuelo!
(Baltasar Pérez Argos)
Feliz día del Señor. Celina